domingo, 3 de noviembre de 2013

Resaca del corazón.

Una de las grandes cosas por las que puedo presumir son de mis resacas. O mejor dicho, por la falta de ellas. Las cuento con los dedos de las manos.

Pero hoy tuve una.

No me afectó al hígado llegó más hondo todavía. Tuve una resaca sentimental y no se la recomiendo a nadie.

Esta denominación viene porque tras unas ''buenas noches verdaderas'' y una espalda más en mi cama volví a la cruel cruel realidad. Mientras bajaba de puntillas de mi cama, te veía mientras te vestías y aún bostezando, te encaminabas al baño. En ese corto trayecto mi cabeza decía ''volverá'' mientras mi corazón me pedía un chupito más de él.

¡Cómo si no estuviera suficientemente borracha!

Una egoísta soy. Pero si pudieran ser sus ojos azules infinitos las ventanas de cada 'buenos días', si pudiera cada noche morirme borracha hasta las pestañas de la lenta respiración en mi nuca, si fueran para siempre mías sus manos calientes, jamás tendría una resaca sentimental. Porque ellas no se curan con ibuprofeno.

''Hola, me llamo Marina y llevo más de un año bebiendo de sus besos, que queman más que el tequila. Y no, no pienso dejarlo.''

-No creo que necesite una típica terapia. Por favor, un poquito más de él por aquí.-

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